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El Cumpleaños De Pablito

De: cristina

Pablito o “Palito”, como lo llaman sus amiguitos de colegio, esta a puntito de cumplir 5 años, ¡ya es mayor!, ya ha conseguido rellenar una mano completa, ¡no, es super mayor!.Ya bañado y cenado, mamá lo lleva a su “castillo”.

El castillo de Pablito es su habitación, ¿por qué?, porque como en todos los castillos hay de todo, el cuarto de Pablito no es menos: todos los soldados, vaqueros, granjeros, mecánicos y ciudadanos varios habitan el castillo de Pablito; todas piezas inimaginables de “play mobil” habitan su habitación; dinosaurios de platico y de peluche, como también su favorito “el gran destrozador” (el mejor dinosaurio para él, ¡pues hasta escupe fuego rojo por la boca, ruge y mueve los ojos!); peonzas de todos los tamaños y colores, algunas un poco maltratadas ya; tirachinas, pelota de fútbol, canasta de baloncesto, un guante con su bate y pelota de béisbol, bolos, una comisaría completa de policía ¡con sus presos y todo!, coches de formula 1, motos de carrera, un triciclo, patines; legos de todos los colores que puedas ver, una caña de pescar, un cerdito de peluche con un solo ojo, un super robort del espacio, un señor potato, varios puzzles, cuentos de colorear, lápices y pinturas de colores…

- Mamá, mañana es mi cumpleaños…- dice Pablito dando un brinco para meterse dando de la calentita manta de shin chan de su cama.
- ¡Ah!, ¿si?, no sabía…, ¿y cuántos vas a cumplir?- le dice mamá muy asombrada mientras lo arropa para que no se resfríe en la noche.
- Voy a cumplir…- Pablito se pone pensante mientras se mira su mano derecha, ¡si mamá sabía, ella le había dicho los años que cumplía!- ¡Ya sé, ya sé, ya sé!- dice contento saltando con lo que la manta y sábanas salen volando.
- ¡Pablo!- se enfada mamá.

Mamá saca a Pablito de la cama que se le cuelga al cuello como los monos del zoo a las verjas cuando les tiran caramelos, para volver a colocar y mullirle su cama.

- ¡Mamá, mamá, mama…!- grita cada vez más fuerte mientras mamá le hace la cama.

Mamá se voltea, lo toma en brazos y lo mete en la cama de nuevo.

- No grites hijo, que ya no es hora de gritar- lo arropa- Mira vas a despertar al señor cerdito, al destrozador, al señor potato…, ellos ya duermen.
- Mamá, no soy tonto, los juguetes no duermen, sólo sirven para jugar- dice Pablito mientras se estrega los ojos por el sueño.
- ¿Seguro?- le pregunta su madre mientras le da un beso de buenas noches- Buenas noches, duerme bien para que mañana estés descansado para tu cumpleaños.
- Buenas noches mamá.

Mamá cierra la puerta de la habitación de Pablito y ya en la oscuridad; Pablito, es muy mayor, ya no tiene miedo, cierra los ojos para contar ovejas blancas y esponjosas que saltan la valla del abuelo Tomás para poder dormir.

- Una oveja, dos, cinco, ocho, cuatro, quince, nueve….¡uuuuuaaaahhh!, ¡qué sueño!.

- ¡Despierta!- grita el cerdito- ¡despierta, despierta, despierta!- salta el cerdito con un ojo sobre la panza de Pablito.

¡Uuuuiiiiiuiuiuiuiuiuiuiui!, las sirenas de los coches de policía. La linterna de acampar de Pablito la tiene el señor potato apuntando a su cara para despertarlo.

-¿Qué pasa?- se despereza Pablito-¡Ah!- da un grito seco al ver que sus juguetes están despierto- ¡Bah!, si estoy soñando, voy a seguir durmiendo- se mete de nuevo entre su manta.

-¡Nooooo!- grita chillón el destrozador.

Entonces Pablito da un salto enorme de su cama al ver que su adorado y magnifico destructor tiene casi voz de niña.

- Estoy soñando- dice Pablito asombrado echándose las manos a la cabeza
- No estás soñando- le dice el señor cerdito, golpeando su cara con su rabito enroscado-¡Y dile a tu mamá que me cosa el ojo!.
- ¡Vale, pero no me pegues!- le reprocha Pablito quitándoselo de encima y poniéndolo a un lado de su cama- Como tengo sueño y quiero seguir durmiendo, díganme qué pasa para seguir durmiendo.
- ¡Señor, sí, señor!- se forman a los pies de la cama toda la caballería de play mobil- ¡Listos para atacar!.
- ¿Para atacar qué?- no comprende Pablito- Yo ya soy mayor y mañana es mi cumpleaños, así que tengo que dormir.

Entonces se corren las cortinas de la ventana y… ¡oh, es de día!.

- ¡Ves!, ¡qué niño más cabezón!- dice el señor potato mientras pone sus brazos en jarra- Lo estábamos intentando sin hacer ruido para que él no se diera cuenta, ¡y toma!, seguro que ya se esta zampando tu tarta de cumpleaños y te estás que dando sin fiesta.
- ¡Uuuaaaaaa!- llora el destructor- ¡Ya no tenemos fiesta!.
- ¿Qué pasa con mi fiesta?- pregunta Pablito más desconcertado porque siente que algo malo pasa con su fiesta de cumpleaños.
- Bueno,- se sienta en su cama la vieja y gigantesca tortuga Lola - ¿Te acuerdas del señor cocinero?- Pablito tenía un muñeco al que llamaba el señor cocinero, pues desde bien bebé lo acompañaba en sus comidas y siempre que ayudaba a mamá a cocinar, el seño cocinero también un muñeco grande y pesado de tela, vestido como un cocinero, con su gorro y su delantal y relleno de arroz por dentro- Pues el señor cocinero está muy enfadado porque ya hace mucho que no cocinas ni comes con él y ha decidido que no celebres tu fiesta de cumpleaños.
- Pero si yo soy grande para jugar con el señor cocinero- protesta un poco asustado Pablito al pensar que se puede quedar sin fiesta de cumpleaños- ¿Qué podemos hacer?, no me quiero quedar sin fiesta.

Se produce un gran silencio y en poco segundos… ¡Plas!, Pablito da un brico.

- ¡Lo tengo, con cuidado recorreremos toda la casa para ver donde esta el señor cocinero en dos grupos, porque solo hay dos walkitalkies, quien lo vea primero llama al otro, cogemos una de las agujas de tejer de mamá…, y ¡zashz!, lo desinflamos- explica Pablito en plan espadachín- Lo siento señor cocinero, pero no me quiero quedar sin fiesta.
- ¡Bien!- saltan los juguetes.
- Los play mobil con el destrozador y tres coches patrulla por la planta de abajo y los demás conmigo por aquí, ¡vamos!- reparte los walkis y salen despacito y con cuidado del cuarto.
- El primer que vea al señor cocinero que avise, yo voy primero a coger la aguja- se dirige Pablito al cuarto de costura de mamá.
- Ten cuidado Pablito- le advierte la señora Lola.

En cuanto Pablito regresa del cuarto de costura de mamá con la aguja mas gorda que vio, para el hacerse daño con su punta, se ponen en marcha. Sin las sirenas y en silencio, sin luces de colores ni música, los dos grupos se separan.

Pablito y su grupo recorren los dormitorios, el baño, de nuevo el cuarto de costura, la terraza, pero nada…

- ¡Qué desilusión!- se queja el cerdito.
- ¡Un momento!- para en seco en la puerta del baño Pablito, su cabeza tiene una idea- El señor cocinero…, ¡a él le encanta la comida y más los pasteles de mamá, seguro que se está comiendo mi tarta de cumpleaños!, ¡vamos a la cocina!- sale lanzado Pablito por el pasamanos de la escalera, mientras la señora Lola le grita.
- ¡Espera!, si no han llamado los demás no está en la cocina.

Cuando Pablito llega bajo se queda quieto en el suelo, se ha dado bien el trasero.

- ¡Y, y, y, y, ….!
- ¿Qué pasa?- pregunta el señor potato al cerdito.
- ¿Si está secuestrados?- pregunta escondiendo su único ojo de plástico tras su pata.
- Puede ser- apoya la señora Lola- Hemos de ir con mucho cuidado Pablito. Yo iré primero, tardaré pero no hago ruido porque voy despacio, ustedes me siguen detrás, vamos a ver qué está haciendo el señor cocinero.

Nuevamente se ponen en marcha, pero el aburriendo por ir tan despacio detrás de la vieja señora Lola los está desesperando.

- ¡Señora Lola más rápido, se va a comer toda la tarta!- se queja Pablito.
- Ssssscccchhh!- se vuelve la señora Lola y lo manda callar- Ya vamos a llegar, paciencia, un par de pasos más….

Enseguida llegan a la cocina. Abren la puerta con cuidadito y como la señora Lola no me muy bien, el cerdito tiene un ojo, es el señor potato, por ser pequeño quien mira para ver qué pasa. Enseguida se gira el seño potato con su nariz en la mano del susto.

- ¡Los tiene atados con las cintas de colores para adornar tu fiesta a todos, con las serpentinas les ha llenado la boca para que no griten y a los más pequeños los ha metido dentro de los globos y los ha inflado!, ¡horrible, se está zampando tu tarta!.
- ¡Ese…!- se enfada tanto Pablito que tienen que sujetarle para que no los descubra.
- Tranquilo –le dice uno de los policías- podemos ir nosotros con los coches despacito, lo rodeamos, le damos el alto y Pablito lo pincha, ¡y salvamos lo que queda de tarta!
- Vale, pero se va a enterar- dice Pablito muy enfurecido-, le dire a mamá que me prepare otra, no quiero comer esa llena de babas.
- Para que los demás no griten cuando nos vean con los coches- el cerdito habrá de hacerle señales con las manos.
- Bien, en marcha- lidera Pablito.

Todos los coches de Pablito se ponen en marcha muy despacio, pasan la nevera, las alacenas del fregadero, el lavaplatos, el horno…, y como el señor está tan distraído comiendo la riquísima tarta de cumpleaños, no se da cuenta de que está rodeado de coches. Los coches aparcados los policías se bajan y escalando las patas de la mesa en donde esta la tarta suben para dar el alto. Poco a poco van subiendo todos, pero el señor cocinero no se entera porque tiene el hocico hundido en la tarta.

- ¡Alto, ladrón de cumpleaños!- le apuntan todos con sus diminutas pistolas.
- ¡Jajajajaja!- ríe el señor cocinero- Peso más que todos ustedes juntos, ¿qué me van a hacer?.

Y antes de que le diese tiempo de decir algo más…¡Pun!, Pablito lo desinfló con la aguja. Mientras al señor cocinero se le escapaba el arroz de su cuerpo a Pablito le estaba entrando pena, era su mejor amigo, ¿por qué le había hecho eso?. Pablito se arrodillo ante el señor cocinero y le puso la mano en el agujero para que no soltara más arroz y no desapareciera.

- Perdón- le pidió el señor cocinero- Me dejaste apartado y pensé que ya no me querías, pero yo si te quiero, perdón por comer tu tarta y estropear tu fiesta, estaba solo.
- Eres mi mejor amigo, mamá hará otra tarta y mañana tu me ayudarás con ella y todos a preparar la fiesta, ¡comeremos tarta!- dijo Pablo abrazando con cuidado al señor cocinero para que no perdiese más arroz.- Y le diré a mamá que te ponga un bonito parche y te lleno de arroz nuevo. Ahora vamos a liberarlos a todos, nos vamos a mi cuarto, te curo con una tirita y dormimos, que yo tengo sueño, ¡y mañana nos espera un gran día!.
- ¡Bravo, bravo!- aplauden todos.

Y así es como Pablito demostró ser mayor y salvar su cumpleaños.

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